animalario

lunes, 15 de marzo de 2010

Solo pasos

Por el cordón umbilical estaban pegados. Uno no podía ir sin el otro; siempre pegados por el día y se separaban por la noche, se besaban, tenían sexo. Se extrañaban por las noches, cuando ya no podían mas ella lo abrazaba, no solo era su hermano, no solo era su amante; también él era su asesino; por lo menos tres veces la había matado y ella le había ofrecido su piel en un plato de metal.

- Que pasa si me dejas
- No es posible
- Pero…
- Alguno de los dos moriría si duramos más de dos horas sin estar conectados de alguna forma – después de eso buscaba su boca.

Ella un día, antes del amanecer despertó, lo encontró muerto en la puerta con una maleta.

jueves, 10 de diciembre de 2009

Uno por cada letra


Ocho años empezando y aun no consigo liberarme de la primera vez que lloré por ti; te he visto detrás de tantos rocas y de valles de labios, pero siempre termino cayendo en cuenta que soy yo a quien veo.

No dejo de volver la cara al cielo con la ilusión de que al verla Dios se apiade de mí o por lo menos tiemble de miedo y no pueda dormir al pensar en mí; como ayer yo por la vida eterna.

Si tuvieras un apagador en el pecho podría ya haberte desconectado un sin fin de veces, por que todas las noches me duermo entre la ropas que cubren tu cuerpo. Luego mientras mi cuerpo pútrido baila tango contigo, se desgasta el bandoneón y la pianola; y con mi mano me borro el beso que no esta en mi mejilla… nunca me has besado, ni existes y yo sin ti tampoco.

jueves, 13 de agosto de 2009

cronica de un dia de mi vida

Dormir en el baño; maldita costumbre que se ha venido aferrando a mí.
Casi siempre después de levantarme, voy al baño como en antaño solía hacerlo, cuando mis deberes escolares se desarrollaban por la mañana y todas mis necesidades fisiológicas y alimenticias acumuladas por la noche, debía ser desalojadas a temprana hora a una velocidad considerable para poder realizar los pendientes que un día antes no se podían llevar a cabo, como el desayuno a el aseo personal. Ahora aunque no tengo necesidad de ese maratón matutino; yo sigo inconcientemente a altas horas de la madrugada despertándome para evacuar.

Y es así como mi día comienza con vapores malolientes y gritos de familiares que en un principio creían que había muerto en el excusado y que ahora se limitan a lanzar improperios en contra de mi tan mala costumbre.

Desayuno con la tranquilidad de un jubilado, saboreo todos mis alimentos teniendo en cuenta que en poco tiempo una vez mas, la educación se llevara entre sus garras todo mi tiempo.

Luego del buen comer, me dispongo a ayudar en casa con las labores propias del género masculino: barrer patios, tender camas y hacer las compras necesarias en el mercado.

¿Cuántas horas hábiles tiene el día? Me parecen diez minutos, apenas me he sentado a ver la televisión y es hora de la escuela, apenas es hora de una clase, cuando otro maestro te dice que es mentira lo que te dijo el anterior y aunque corta la jornada el ejercicio diario parece cíclico; todos los días de aquí al final de la carrera le pedirán besos al de al lado, me decepcionaré por la carrera y luego a la siguiente clase me emocionara tanto que pensaré que es mejor que cualquier otra cosa en el mundo.

Y después del día que pasó en cámara rápida, me deja el sabor de boca que una buena película regala, y el jadeo y cansancio que en una sesión de ejercicio me da.

Llego a mi casa por la noche y en lo único que puedo pensar antes de dormir, es en comer algo. No me importa que a la mañana siguiente lo primero que haga sea del baño y ahí me quede dormido.

martes, 19 de mayo de 2009

¿Los tigres lloran?

Si, los tigres lloran y lloran tanto, a veces, que se llenan de ríos todos los rincones de la tierra y sube el nivel del mar. Pero en el agua se queda el instinto carnívoro del tigre. Es de esa manera que el de por si ya asesino océano, revitalizado por la sed de matar del tigre aumenta de ferocidad con su tamaño incrementado por las lagrimas.

La naturaleza es sabia y también es misteriosamente complaciente; prepara un festín para dos; un invitado es el mar hambriento, el otro es un bañista que aunque él no se ha enterado es un suicida. Ambos cumplen sus deseos, el mar sacia su hambre y el hombre se suicida rápido y aun tiene la oportunidad de culpar al otro invitado de su desgracia.

Pero para el mar no es suficiente, tiene que abastecerse más, pues es mucha, muchísima la furia acumulada en las lágrimas de los tigres; se agita de sobremanera, hace naufragar a tantos barcos y destruye tantos muelles que los constructores de todo el mundo tienen que trabajar por años en reconstruir todos los barcos perdidos y otros tantos en construir fosas para todos los muertos.

Luego el sabor del mar se hace como si fuere salsa con un sabor fuerte; en el acto mueren algunas almejas que con ese sabor ligeramente picante valdrán algunas docenas de dólares el kilo; mientras tanto los delfines, calamares, peces y ballenas bufan de dolor pues ha hecho efecto la salsa-océano.

El vapor sale de sus bocas, luego del mar y en pequeñas cantidades suben oleadas del vapor hasta que forman gruesas filas de de nubes gordas y se van juntando tantas nubes que dejan de caber en el cielo: tienen que llover.

Llueve tanto y por tanto tiempo que las calles se inundan, las avenidas y los edificios. La gente que duerme en parques, camas, colchonetas, edredones o palacios son arrasados por el brioso mar fortificado por el brioso deseo asesino de las briosas lagrimas del tigre asesino; los aniquila, se los come, los engulle y los esconde en la eternidad, y hacia sacia su hambre destructiva.

Es por eso amigo lector que si algún día llegas a ver a un tigre por los senderos de esta extraña vida; procura hacerlo feliz (no te acerques mucho o será feliz a costa tuya) o por lo menos si eres uno de esos tipos que gusta de las artes nostálgicas, no seas participe de conectarlo a su lado sensible, ahora ya sabes las catástrofes que pueden pasar; no creo que te puedas hacer responsable después.