animalario

jueves, 10 de diciembre de 2009

Uno por cada letra


Ocho años empezando y aun no consigo liberarme de la primera vez que lloré por ti; te he visto detrás de tantos rocas y de valles de labios, pero siempre termino cayendo en cuenta que soy yo a quien veo.

No dejo de volver la cara al cielo con la ilusión de que al verla Dios se apiade de mí o por lo menos tiemble de miedo y no pueda dormir al pensar en mí; como ayer yo por la vida eterna.

Si tuvieras un apagador en el pecho podría ya haberte desconectado un sin fin de veces, por que todas las noches me duermo entre la ropas que cubren tu cuerpo. Luego mientras mi cuerpo pútrido baila tango contigo, se desgasta el bandoneón y la pianola; y con mi mano me borro el beso que no esta en mi mejilla… nunca me has besado, ni existes y yo sin ti tampoco.

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