¿Los tigres lloran?
Si, los tigres lloran y lloran tanto, a veces, que se llenan de ríos todos los rincones de la tierra y sube el nivel del mar. Pero en el agua se queda el instinto carnívoro del tigre. Es de esa manera que el de por si ya asesino océano, revitalizado por la sed de matar del tigre aumenta de ferocidad con su tamaño incrementado por las lagrimas.
La naturaleza es sabia y también es misteriosamente complaciente; prepara un festín para dos; un invitado es el mar hambriento, el otro es un bañista que aunque él no se ha enterado es un suicida. Ambos cumplen sus deseos, el mar sacia su hambre y el hombre se suicida rápido y aun tiene la oportunidad de culpar al otro invitado de su desgracia.
Pero para el mar no es suficiente, tiene que abastecerse más, pues es mucha, muchísima la furia acumulada en las lágrimas de los tigres; se agita de sobremanera, hace naufragar a tantos barcos y destruye tantos muelles que los constructores de todo el mundo tienen que trabajar por años en reconstruir todos los barcos perdidos y otros tantos en construir fosas para todos los muertos.
Luego el sabor del mar se hace como si fuere salsa con un sabor fuerte; en el acto mueren algunas almejas que con ese sabor ligeramente picante valdrán algunas docenas de dólares el kilo; mientras tanto los delfines, calamares, peces y ballenas bufan de dolor pues ha hecho efecto la salsa-océano.
El vapor sale de sus bocas, luego del mar y en pequeñas cantidades suben oleadas del vapor hasta que forman gruesas filas de de nubes gordas y se van juntando tantas nubes que dejan de caber en el cielo: tienen que llover.
Llueve tanto y por tanto tiempo que las calles se inundan, las avenidas y los edificios. La gente que duerme en parques, camas, colchonetas, edredones o palacios son arrasados por el brioso mar fortificado por el brioso deseo asesino de las briosas lagrimas del tigre asesino; los aniquila, se los come, los engulle y los esconde en la eternidad, y hacia sacia su hambre destructiva.
Es por eso amigo lector que si algún día llegas a ver a un tigre por los senderos de esta extraña vida; procura hacerlo feliz (no te acerques mucho o será feliz a costa tuya) o por lo menos si eres uno de esos tipos que gusta de las artes nostálgicas, no seas participe de conectarlo a su lado sensible, ahora ya sabes las catástrofes que pueden pasar; no creo que te puedas hacer responsable después.
